martes, 27 de diciembre de 2011

My life for hire.

Hace tiempo llegué a la conclusión de que, si algún día llego a ser escritora, será porque soy una infeliz.
Y es que no entiendo por qué no puedo escribir algo decente* sin tener ganas de matarme.
Tanquilos, no hace falta que os alarméis demasiado pronto. Aún no he llegado a ese nivel. Pero siempre queda más bonito si dramatizamos.


*entiéndase por decente cualquier escrito con más de 140 caracteres.

Ahora quedaría bien alguna frase introductoria del tipo "Os estaréis preguntando...", que carece de sentido cuando sé, seamos francos, que la única que lee esto que escribo soy yo. Y tampoco voy a ser tan exigente a la hora de leerme. Pero, como ya he dicho, queda bien. Por donde iba:
Os estaréis preguntando por qué estoy aquí soltando el rollo cuando hace meses de mi última actualización. Pues bien: resulta que, recientemente, he hecho algunos descubrimientos interesantes sobre mi persona.
De esos que solo me importan a mí. Y, como soy mi única lectora, procedo a exponerlos, a ver si por escrito tienen más sentido que en mi cabeza.
Seguramente no.

Descubrimiento número 1: Soy mediocre.

Puede sonar un poco radical, así que dejad que me explique.

Para empezar, tengo quince años. Ese dato por sí solo explica la mayoría: es "la edad". Esa a la que culpamos de todos nuestros problemas, a cualquier nivel. ¿Malas notas? es la edad. ¿Mala conducta? es la edad. ¿Cambios de humor? la edad. ¿Complejos? ¿Inseguridades? la edad. ¿Quiere un lémur? la edad. (Y un poquito de influencia televisiva. Pero ese punto viene luego)
Menuda hija de puta, la edad esa.
Ahora que se acaba el año, me ha dado por pensar.
Y me veo aquí, con los dichosos quince años, y con una lista tan larga de defectos que hace que volver a nacer se presente como la solución más sencilla de todas.
Para empezar, el hecho de que no estoy contenta conmigo en varios aspectos, empezando por el físico. Siguiendo por una falta de éxito en el ámbito amoroso que no hace sino empeorar lo anterior.
No os vayáis a creer que soy ese tipo de persona que va en busca del amor. De hecho, todo lo contrario; el exceso de afecto me agobia. Pero la carencia total y absoluta de interés por parte del mundo hacia mi persona, me hace replantearme muchas cosas. De hecho, probablemente esa es una de las cosas que me ha llevado a escribir esto.

Supongo que se debe, en cierta medida, a la maldita edad que, según dicen, tiene que la culpa de todo. Pero si de algo no puedo echarle la culpa es del hecho que más me preocupa de todos; y es que he caído en la mediocridad, académicamente hablando. (Aunque, si lo sumamos a todo lo demás, llegaremos a la conclusión de que esta no está presente sólo en el ámbito académico. Lo cual anula el significado de la segunda parte de la frase. Podría borrarla en vez de añadir esta aclaración. Pero me gusta como queda.)

Y es que, mis resultados, de un tiempo a esta parte, dejan mucho que desear. Y me molesta, porque siempre he sido una niña inteligente. De esas que aprenden a hablar muy pronto, y a las que no soporta ni su puta madre. (O a las que únicamente soporta su madre. Todo depende del punto de vista. Mi madre es buena) Era de esas niñas que odiaban a todo ser viviente.
Al caso. Como niña inteligente que era, siempre sacaba unas notas de la hostia, hablando mal y pronto, aunque eso dio lugar a que desarrollara una cierta tendencia a creerme superior a los demás.
Por lo visto sólo se pierden las buenas costumbres.
Lo extraño es que, con el tiempo, esa cualidad pareció atraer a la gente, y empecé a llevarme bien con mucha gente. Yo, la niña lista, era popular. Tenía amigos. Era la reina de mi mundo. Sí.
Era.
Voy a ahorraros los sentimentalismos y unos cinco años de mi vida. El caso es que ahora tengo quince (ánimo, diez veces más y os lo aprendéis), y una recién descubierta habilidad para hacer enemigos.
¿Os he hablado ya del desprecio por sus semejantes que sentía la pequeña yo? ¿Esa que era demasiado inteligente como para sentirse comprendida? Pues al parecer las malas costumbres sí que se conservan. Lo cual, después de una profunda reflexión (caiga la ira de Batman sobre aquél que inventó las vacaciones) nos lleva al segundo descubrimiento.

Descubrimiento número 2: Odio.

odiar

  1. tr. Sentir odio o aversión por alguien o por algo.
    ♦ Se conj. como cambiar.

Creo que "aversión" se acerca más a lo que siento por la raza humana en general. Y, eh. Que conste que no vengo aquí dándomelas de misántropa, que para eso ya está Twitter. Debería ser bastante más profunda, pero creo que mi problema de punto de vista puede resumirse de una forma muy concisa: todos los demás son gilipollas.
A lo mejor debería explicarme.
Bien.
Quizá sea el alto concepto intelectual que he tenido siempre de mi misma (concepto que, por lo que he podido comprobar últimamente, quizá no sea de lo más acertado) el culpable de este hecho. Pero yo lo achaco a que me aburre la indiferencia.
Siempre he creído ser distinta a los demás en varios aspectos.
Pero el hecho de que lo diferente ahora esté de moda me convierte en una más. Hace que, por seguir la moda, la gente se empeñe en diferenciarse.
Lo cual, a grandes rasgos, convierte a la gente en yo.
Puede dar la sensación de que tengo un ego inmenso. Nada más alejado de la realidad, os lo garantizo. Lo que sí tengo, y es otro de los descubrimientos que he hecho, es un gran sentido de la propiedad.
El problema es, que este sentido mío se extiende más allá de lo que es en realidad propio.
Un gusto musical. Una forma de vestir. Expresiones. Hasta el gesto más pequeño.
Mío. Mío. Mío.
No niego que sea una paranoia. El caso es que, en el momento en el que esas personas que siempre te han caído simpáticas se convierten en una versión cutre de ti misma, sientes una profunda aversión hacia ellos.
Y también hacia ti.

Así que odio. Odio las modas, odio ser igual que todo el mundo, odio que todo el mundo sea igual que yo, odio a todo el mundo y me odio.

Descubrimiento número 3. Soy adicta.

Tranquilos; en mi línea, siempre me he considerado demasiado inteligente para drogarme.
Hablo de otro tipo de adicción.
¿Habéis leído en los periódicos eso de que antes los niños jugaban en la calle? ¿Y lo de que las nuevas tecnologías están destruyendo nuestra juventud?
Pues tienen razón.
Al fin y al cabo, estas máquinas tontas no son tan diferentes de esas drogas comunes de las que tanto se asustan las madres. Salvo por la parte de la euforia. Tecleando no se ven arcoíris ni los mundos de yupi. Aunque tenemos Nyan Cat.

¿Cuántas horas pasas en frente de un ordenador? ¿Llevas tu móvil a todas partes? ¿De cuántas redes sociales formas parte? ¿De qué forma te relacionas con tus amigos?
Oh, venga. Los más tradicionales lo llaman Tuenti, los más internacionales Facebook, Twitter los que se creen intelectuales y Tumblr los más modernos. Pero todos, absolutamente todos, dependemos por completo de esta basura electrónica, cada uno de una forma diferente.
Pero no solo eso.
Otras cosas mucho más antiguas y mucho mejor vistas por la sociedad, causan el mismo tipo de adicción. El cine. Las series.
¡Los libros! Leer es bueno. Mamá dice que leer es de listos. Pero si la literatura no causa adicción, que baje Batman y lo vea. Los tontos no cuentan.
Yo soy adicta. Sí.
Soy adicta a todo tipo de ficción.
(¡Hola, Noah!)
Lo cual enlaza de la hostia con el descubrimiento número cuatro, contestando a la pregunta de por qué soy adicta. Si es que soy una poeta.

Descubrimiento número 4: Soy una cobarde.

¿Por qué soy adicta?
He respondido a esa pregunta con el primer descubrimiento de todos; el que me abrió los senderos de la iluminación; el Moisés de mi decadencia: soy mediocre.
Por los motivos ya expuestos, y una vez hemos llegado a la conclusión de que mi vida es una mierda insustancial, podemos tomar varias decisiones para enmendarlo.
  • Aceptación. "Mi vida es una mierda pero es mi vida y tengo que conformarme."
  • Suicidio. "Mi vida es una mierda y no quiero seguir viviendo." Demasiado radical para mi caso; aún no soy del todo infeliz.
  • Cambio radical. "Mi vida es una mierda, así que voy a hacer algo para solucionarlo". Probablemente esta sea la mejor opción de las que puedan presentarse. Una lástima que no sea la que yo he elegido.
  • Distraerse viendo series y películas o leyendo libros, para intentar olvidar que tu vida es una mierda durante el tiempo que tarde Batman en venir y solucionar todos mis problemas de una manera milagrosa. "Mi vida es una mierda pero soy demasiado cobarde como para enfrentarme a ello, aunque sepa que la culpa es mía." Mejor opción que el suicidio, pero poco efectiva.
¡Enhorabuena! Lo habéis adivinado. Esta última es la opción más sencilla, aunque a la larga, no sirve para nada. Y es la opción que he elegido yo.
¿Cuál es la solución para mis problemas? Evadirme. Veo series, veo películas y leo libros siempre que me toca estar despierta. Y cuando duermo, me sumerjo en fantasías dónde yo soy esa persona increíblemente agraciada y talentosa que siempre se sale con la suya y es feliz.
Es decir, que me distraigo siendo alguien que no soy, dormida y despierta, para intentar olvidarme de que mi vida es una mierda.

"Recuerda, Harry, que no es bueno recrearse en los sueños y olvidarse de vivir", dice Dumbledore en uno de sus ataques de lucidez y sapiencia.

Supongo que por eso soy mortífaga.




miércoles, 29 de junio de 2011

Crónica del primer concierto de Avenged Sevenfold en Madrid.

(Visible también en http://theserecklessdreamers.weebly.com/croacutenicas.html)

Viernes 24 de Junio. Un calor insoportable en el Palacio Vistalegre de Madrid. Miles de personas esperando para el que, en el caso de muchos, sería el concierto de sus vidas.
Después de días haciendo cola, tirados en la calle, y pasando calor (aunque amenizados con risas y una compañía realmente increíble), empieza a acercarse el gran momento. Las últimas horas pesando como semanas y los últimos minutos pesando como días, hasta que, finalmente, las puertas se abren.
Mientras se llenaba el recinto, tocó el turno de los teloneros, Vita Imana, que supieron animar a la gente pese a una malísima acústica.
Y después, la espera más larga de todas, acompañada de canciones de grupos como Iron Maiden, Motorhead, y la aclamada Walk, de Pantera.
Y al coro de "Sevenfold! Sevenfold!" suenan los primeros acordes de Nightmare, y el público se vuelve loco. 5000 personas coreando las letras y vibrando con cada nota. Y lo mismo sucede con la siguiente canción, Criticcal Acclaim, y Welcome to the family, canción que le da nombre al tour, que hizo saltar al público de principio a fin.
Siguieron con uno de los himnos de la banda, Almost Easy, que al coro de el mítico "I'M NOT FUCKING INSANE!" volvió a destatar la locura. Después, el concierto siguió con Buried Alive, que dio paso al momento que nos puso a todos los pelos de punta.
Algo que dominó en todo momento en el concierto, fue la presencia de Jimmy Sullivan, The Rev, el batería de la banda, fallecido en Diciembre de 2009, que recibió numerosas muestras de afecto, tanto por parte del público (cabe destacar una bandera con un increíble dibujo de éste, que rezaba "Promise me you'll never feel afraid", de la canción Fiction) como de los integrantes de la banda, visiblemente emocionados ante la actitud de la gente. A Jimmy fue dedicada la siguiente canción, So Far Away, que emocionó al Palacio Vistalegre al completo. Entre lágrimas y escalofríos, fue una de las canciones que marcaron la noche. Y enlazando con el tema de The Rev, tocaron Afterlife, una de las canciones más aclamadas. Épica. Después, metieron caña con God Hates Us, y tocaron la que era una de las canciones más esperadas de la noche, A Little Piece Of Heaven, en la que no faltaron los míticos gestos del guitarrista, Synyster Gates, en los puntos clave de la canción, para delicia de las, quizá demasiadas, adolescentes hormonadas que acudieron esa noche al concierto (en las que, por desgracia, debo incluirme).
"He who makes a beast out of himself gets rid of the pain of being a man" Bat Country, que no podía faltar, fue la última canción de la primera parte del concierto.
El primer bis fue con Unholy Confessions, en la que a Zacky Vengeance, guitarrista, le dio por trollearnos con el "ahora empiezo, ahora no. Ahora empiezo otra vez. Ahora paro."
Finalmente la canción empezó cuando reapareció Arin, el nuevo batería de la banda, que supo defender su papel de una forma increíble, sorprendiendo a muchos. Y fue una de las canciones que más marcaron el concierto, ya que es una de las favoritas de la mayoría y, en mi opinión, una de las mejores de la banda.
Y después de irse, volvieron otra vez con Save Me, con la que cerraron el que probablemente sea, para muchos, el concierto de nuestras vidas.
Fue un concierto increíble, tanto por parte de la banda (donde he de destacar la actitud hacia al público del bajista, Johnny Christ, y Synyster Gates, que poniendo caras, gesticulando, y haciendo el tonto, supieron meterse a la gente en el bolsillo), tanto por parte del público, que siendo uno de los más entregados que puedo recordar, cantando en todas las canciones y, para sorpresa de Matt, tarareando incluso los solos de guitarra, estoy segura que causaron una impresión increíble en el grupo.
La noche quedó marcada por los brazos arriba en honor a The Rev, las lágrimas y la emoción.
La gente se quedó con ganas de más. El tiempo en la cola, los dolores, los moratones y los porrazos recibidos, merecieron totalmente la pena.
Decir que fue épico se queda corto. Lo que tengo claro, es que ha sido el mejor concierto en el que he estado nunca.

jueves, 16 de junio de 2011

Stay beautiful. And keep it ugly.

Art is the weapon.
Your Imagination is the ammunition.
Stay dirty, and stay dangerous.
Create and destroy as you see fit.
Embrace your originality.
The aftermath is secondary.
You can, and should, do anything.


All your quirks, all your problems. Even your depressions and your failures… That’s what makes you, you!

Always remember, nothing can stop you.


If you ever felt alone, rejected, confused, lost, anxious, wrong, wronged, unclean, angry, ashamed, curious, used.
Be prepared to feel revenge. Feel The Romance.
My
beautiful, miserable, X-rated, harlequin, innocent, scandalous, selfish, pathetic, childish, watercooler, CHEMICAL romance.

viernes, 25 de febrero de 2011

I don't care.

Últimamente, no puede uno fiarse de nadie. Hay gente que tiene una vida interesante, y quien no, se la inventa.
Qué queréis que os diga... mi vida es un coñazo. A lo mejor la tuya también. ¿Y qué? ¿Para qué vas a inventarte nada, si ya se encargan los demás de inventarselo por ti?

I don't care what you think as long as it's about me...

Aplicaos el cuento, chavalotes.

Nada.

He aquí una entrada totalmente irrelevante cuya única finalidad es recordaros que sigo existiendo.
Qué mal se me da cumplir lo que prometo. Llevo -otra vez- bastante tiempo sin actualizar... y más que nada es porque no ha pasado nada especialmente relevante. (O, al menos, nada que me apetezca contar por estos lares).
Diría otra vez que a partir de ahora voy a escribir más... pero creo que no estoy en condiciones de hacer ninguna promesa. Escribiré cuando me apetezca, ni más ni menos. O cuando tenga algo que contar.
Ese es precisamente el problema. No tengo nada que contar porque nunca pasa nada. Nada. Nunca. Nada.
Por eso no soy capaz de llevar un blog al día. Todos tenéis cosas sobre las que escribir, aunque prácticamente son siempre las mismas. "Te echo de menos." "Te quiero pero tú a mí no" "Ojalá supieras que existo" Deprimente. Todo, deprimente.
Y, qué queréis que os diga... pero si para escribir un blog, tienen que pasarme cosas deprimentes, casi que me viene mejor quedarme como estoy. No escribir un blog, o seguir con entradas igual de irrelevantes...
Pues bien... la conclusión es que voy a escribir cuando me venga en gana lo que me venga en gana. Y sobre lo que me de la gana. Y si me da la gana, puedo escribir sobre nada.