miércoles, 29 de junio de 2011

Crónica del primer concierto de Avenged Sevenfold en Madrid.

(Visible también en http://theserecklessdreamers.weebly.com/croacutenicas.html)

Viernes 24 de Junio. Un calor insoportable en el Palacio Vistalegre de Madrid. Miles de personas esperando para el que, en el caso de muchos, sería el concierto de sus vidas.
Después de días haciendo cola, tirados en la calle, y pasando calor (aunque amenizados con risas y una compañía realmente increíble), empieza a acercarse el gran momento. Las últimas horas pesando como semanas y los últimos minutos pesando como días, hasta que, finalmente, las puertas se abren.
Mientras se llenaba el recinto, tocó el turno de los teloneros, Vita Imana, que supieron animar a la gente pese a una malísima acústica.
Y después, la espera más larga de todas, acompañada de canciones de grupos como Iron Maiden, Motorhead, y la aclamada Walk, de Pantera.
Y al coro de "Sevenfold! Sevenfold!" suenan los primeros acordes de Nightmare, y el público se vuelve loco. 5000 personas coreando las letras y vibrando con cada nota. Y lo mismo sucede con la siguiente canción, Criticcal Acclaim, y Welcome to the family, canción que le da nombre al tour, que hizo saltar al público de principio a fin.
Siguieron con uno de los himnos de la banda, Almost Easy, que al coro de el mítico "I'M NOT FUCKING INSANE!" volvió a destatar la locura. Después, el concierto siguió con Buried Alive, que dio paso al momento que nos puso a todos los pelos de punta.
Algo que dominó en todo momento en el concierto, fue la presencia de Jimmy Sullivan, The Rev, el batería de la banda, fallecido en Diciembre de 2009, que recibió numerosas muestras de afecto, tanto por parte del público (cabe destacar una bandera con un increíble dibujo de éste, que rezaba "Promise me you'll never feel afraid", de la canción Fiction) como de los integrantes de la banda, visiblemente emocionados ante la actitud de la gente. A Jimmy fue dedicada la siguiente canción, So Far Away, que emocionó al Palacio Vistalegre al completo. Entre lágrimas y escalofríos, fue una de las canciones que marcaron la noche. Y enlazando con el tema de The Rev, tocaron Afterlife, una de las canciones más aclamadas. Épica. Después, metieron caña con God Hates Us, y tocaron la que era una de las canciones más esperadas de la noche, A Little Piece Of Heaven, en la que no faltaron los míticos gestos del guitarrista, Synyster Gates, en los puntos clave de la canción, para delicia de las, quizá demasiadas, adolescentes hormonadas que acudieron esa noche al concierto (en las que, por desgracia, debo incluirme).
"He who makes a beast out of himself gets rid of the pain of being a man" Bat Country, que no podía faltar, fue la última canción de la primera parte del concierto.
El primer bis fue con Unholy Confessions, en la que a Zacky Vengeance, guitarrista, le dio por trollearnos con el "ahora empiezo, ahora no. Ahora empiezo otra vez. Ahora paro."
Finalmente la canción empezó cuando reapareció Arin, el nuevo batería de la banda, que supo defender su papel de una forma increíble, sorprendiendo a muchos. Y fue una de las canciones que más marcaron el concierto, ya que es una de las favoritas de la mayoría y, en mi opinión, una de las mejores de la banda.
Y después de irse, volvieron otra vez con Save Me, con la que cerraron el que probablemente sea, para muchos, el concierto de nuestras vidas.
Fue un concierto increíble, tanto por parte de la banda (donde he de destacar la actitud hacia al público del bajista, Johnny Christ, y Synyster Gates, que poniendo caras, gesticulando, y haciendo el tonto, supieron meterse a la gente en el bolsillo), tanto por parte del público, que siendo uno de los más entregados que puedo recordar, cantando en todas las canciones y, para sorpresa de Matt, tarareando incluso los solos de guitarra, estoy segura que causaron una impresión increíble en el grupo.
La noche quedó marcada por los brazos arriba en honor a The Rev, las lágrimas y la emoción.
La gente se quedó con ganas de más. El tiempo en la cola, los dolores, los moratones y los porrazos recibidos, merecieron totalmente la pena.
Decir que fue épico se queda corto. Lo que tengo claro, es que ha sido el mejor concierto en el que he estado nunca.

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